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Pueblos y Barrios, Historia genérica, Ayuntamiento Ejea de los Caballeros
Historia genérica

Historia genérica pueblos de colonización de Ejea de los Caballeros.

La historia de los pueblos de colonización de Ejea de los Caballeros es la historia de la llegada del agua a nuestras tierras con la inauguración del Embalse de Yesa.

Las aguas del Aragón trasvasadas por el canal de Bardenas hasta la comarca de Cinco Villas y las Bardenas Reales han propiciado la creación de unas 75.000 hectáreas de regadío. Esto dio lugar a la creación de una quincena de pueblos de colonización que acogieron a unas 1.267 familias.

La necesidad de aumentar la superficie de regadío en Aragón fue puesta de manifiesto sobre todo por Joaquín Costa, quien preconizó a comienzos de siglo la necesidad de un «Ministerio de Aguas» que actuase como «agente de las actividades individuales, como regulador de la vida social y como obligado e interesado en el aumento de la población, en la regeneración de la raza, en los progresos de la riqueza pública, fuente de tributación-». El entusiasmo de Costa, y otros regeneracionistas como Lucas Mallada y Macías Picavea, tuvo su primer reflejo oficial en el «Plan de Obras Hidráulicas de 1902» y la publicación en 1907 de la Ley de Colonización y Repoblación Interior del gobierno González Besada que perseguía la formación de patrimonios familiares en colonias que se constituirían ocupando terrenos de secano y montes públicos incultos, creándose la Junta Central de Colonización, vigente hasta su sustitución (en la Dictadura de Primo de Rivera) por la Dirección General de Acción Social Agraria.

A lo largo de este período se ponen en marcha actuaciones en materia de regadíos tan fructíferas como la Confederación Hidrográfica del Ebro, a través de la que se incrementarán fuertemente las superficies en regadío. Esta política sería continuada en la II República con la Ley de Obras de Puesta en Riego (OPER) de 13-IV-1932, punto de partida de la política de colonización que se seguiría con posterioridad, ya que en esta ley se reconocía que no era suficiente emprender únicamente obras hidráulicas, sino que era necesario abordar obras secundarias de transformación (redes de riego y de drenaje) que no pueden dejarse a merced de la iniciativa privada, siendo necesaria, además, la realización de caminos, viviendas y toda una serie de trabajos adicionales.

Tras la guerra civil española se abordan sobre todo reformas técnicas encaminadas a aumentar la productividad de la agricultura, entre la que destacan la Ley de Bases de diciembre de 1939, año en que se crea por decreto el INC (Instituto Nacional de Colonización), la de abril de 1946 de colonizaciones de interés local, y, sobre todo, la ley de abril de 1949 sobre «Colonización y Distribución de la propiedad de las Zonas Regables», que es la que mayor incidencia tuvo en la región aragonesa.

El INC nació con la misión de llevar a cabo un gran programa de actuaciones centradas en la reforma de las estructuras agrarias y el aprovechamiento y desarrollo de los recursos naturales, haciendo hincapié en las obras de transformación en regadío y en la infraestructura agraria en general.

El objetivo de la ley de abril de 1949,sobre ``Colonización y Distribución de la propiedad de las Zonas Regables´´ citada era la puesta en regadío de extensas zonas a través de la iniciativa estatal, en las que se llevaría a cabo la distribución de una parte de las nuevas superficies regadas entre colonos que se asentarían en ellas. Para realizarlo, el Instituto Nacional de Colonización (INC) formulaba un proyecto en el que se incluía la superficie por colonizar y los precios mínimos y máximos a que se pagaría la tierra expropiada; las superficies ya regadas no se expropiaban y, además, se reservaba a los antiguos propietarios elevados porcentajes de sus fincas. De esta manera, los propietarios afectados resultaron beneficiados, al poder conservar aproximadamente el 72 % de sus tierras -ahora regadas-. Las tierras restantes -llamadas «tierras de exceso»—-son las que se distribuyen entre los nuevos colonos, dándose preferencia a los arrendatarios y aparceros que ya fuesen cultivadores directos de la zona, a los agricultores de otras comarcas y, finalmente, a los propios arrendadores, previa solicitud.

En la región aragonesa, tres fueron las zonas en las que se construyeron nuevos pueblos por parte del I.N.C.: en la primera parte de Bardenas, también en la primera de Monegros -todo ello dentro del Plan de Riegos y Colonización de Bardenas-Alto Aragón- y en la comarca del Bajo Aragón.

Las funciones del INC en aquellos años no sólo se limitaban al aspecto de regulación económica sino también social entre estas nuevas poblaciones creadas, destacando las siguientes;

Las relacionadas con la transformación de la vida rural en grandes zonas y en especial las de nuevos regadíos, mediante obras y trabajos:

Estimular y apoyar técnica y económicamente la ejecución de obras y mejoras territoriales en el ámbito local y particular.

Regular el acceso a la propiedad, mediante la adquisición por el instituto de fincas particulares voluntariamente ofrecidas a este fin.

Resolución de problemas de tipo social, mediante la expropiación de fincas en aras de la utilidad social.

Las que tengan relación con la educación, formación religiosa y técnica de los colonos.

En general, la actividad colonizadora se planteó para solucionar los problemas sociales de algunas zonas de fuerte carácter latifundista y, a la vez, aumentar la productividad mediante regadío.

La llegada del Agua.

El 8 de abril de 1959 se inauguraba el pantano de Yesa y el Canal de las Bardenas. Esa fecha colmató las aspiraciones de los habitantes de Ejea de los Caballeros y las Cinco Villas, que desde el siglo XIX venían reclamando la llegada del agua a sus sedientas tierras. La puesta en marcha del Canal de las Bardenas supuso un hito histórico para Ejea de los Caballeros y un factor de transformación de primer orden.

La llegada del agua significó una revolución agrícola, pasando de un modelo de agricultura de secano a otro de regadío. Este proceso provocó también una revolución industrial, con la mecanización de las labores agrarias, la explosión de las industrias de maquinaria agrícola y la aparición de la agroindustria. Todo ello desembocó en un cambio positivo de modelo económico que tuvo consecuencia directa en el boom demográfico que Ejea de los Caballeros experimentó a partir de los años 60 del siglo XX. En definitiva, fue el catalizador del cambio de una estructura económica antigua hacia otra moderna, en la que el complejo agroalimentario se instauró como modelo.

La colonización.

Pero en 1959 se produjo otro acontecimiento histórico como consecuencia de la instauración del Canal de las Bardenas. Ese año comenzó el proceso de implantación de pobladores en seis pueblos de colonización de nueva planta, lo que supuso un auténtico movimiento migratorio para Ejea, en 1959 se inauguraron El Bayo, Bardena y Santa Anastasia. Y en 1962 llegaron los primeros colonos a vivir a El Sabinar, Pinsoro y Valareña.

Para la creación y puesta en marcha de estos seis nuevos pueblos, el término de Ejea aportó 14.809 Has. que fueron expropiadas por el Estado para este fin, siendo 11.406 Has. de este Ayuntamiento y 3.403 de particulares, siendo distribuidas entre 997 colonos, labradores sin tierra en propiedad y familias afectadas por el pantano de Yesa y de la Tranquera.

En el conjunto de estas poblaciones de colonización se manifiestan unos rasgos que las homogeneizan como por ejemplo;

La dependencia de los poblados de la evolución de las explotaciones agrarias, los grupos sociales y las localidades sólo mejora su nivel socioeconómico en la medida en que la puesta el regadío produce los efectos esperados.

Se trata de comunidades de reciente creación que no parten de una diferenciación social tan fuerte como la existente en los pueblos tradicionales.

La creación de los pueblos se da por decisión del Estado que supervisa y dirige el desarrollo de los mismos durante un tiempo, por lo que no pueden surgir grupos económicos dominantes que pongan en un lugar secundario al INC en cuanto al control de estas poblaciones.

Las personas de estas poblaciones parten de un nivel económico homogéneo, registrándose diferencias sólo en el capital humano con que cada familia contaba al instalarse.

Para su comienzo en esta nueva vida por parte del INC, se les dotada de una casa, una parcela de unas 10 hectáreas, un huerto, una vaca, una yegua con aperos y un remolque o carro. Era un modo de cercano a la economía de subsistencia y dirigido a un cultivo cerealista, trigo para el hombre, pienso para el ganado y mercancías para el mercado nacional en ese periodo autárquico.

La llegada al pueblo suponía el comienzo de una larga y dura lucha por poner en marcha y sacar adelante la explotación familiar concedida, único sustento de la familia durante los primeros años. La primera etapa de trabajo estaba marcada por un periodo de tutela por parte del Instituto de Colonización ya que ofrecía a los colonos las herramientas y animales necesarios para comenzar a trabajar la tierra y alimentarse. Los primeros cultivos que se plantaron fueron el maíz, alfalfa, trigo, remolacha y arroz, por ser los que mejor se podían adaptar al tipo de suelo de las zonas, así como también se dio paso a las hortalizas y frutales. Sin embargo un apoyo en la economía familiar en esos días fue sin duda la ganadería, vacas y cerdos, de cuyo mantenimiento se ocupaban generalmente las mujeres.

Durante esos primeros años de instalación y adecuación al nuevo medio de vida, las cosechas con las que pagaban sus lotes eran comercializadas por el Estado, más tarde cuando las cosechas fueron en aumento se comercializaban a través de las cooperativas que ha existían en Ejea y en la zona, se vendía a empresas o al mercado directamente y en algunos casos (escasos), se crearon cooperativas entre los colonos del pueblo de productos no perecederos.

Sin embargo en cada pueblo se diseñan y realizan tal número de edificios sociales como la iglesia, el ayuntamiento, el cine con bar, la casa parroquial, de juventud, viviendas para maestros, médicos, peritos etc. que hicieron la vida más llevadera en esos comienzos tan difíciles.

A pesar de todo también muestran una heterogeneidad, que viene dada en primer lugar por el lugar de procedencia de estas personas que se instalaron en los nuevos pueblos, el lugar geográfico de ubicación de las poblaciones, el periodo de construcción, así como de acuerdo al número de viviendas construidas por la mayor o menor presencia de obreros, comerciantes y profesionales y por tanto la dotación de equipamientos en consonancia con su tamaño. Si bien todos conforman una arquitectura similar (la piedra caliza es el material empleado en las construcciones) y singular respecto al resto de entidades más antiguas.

 
 

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