El Parque Lineal de la Estanca del Gancho, casi finalizado
 
Más de 1.100 árboles se han plantado en el entorno de la Estanca del Gancho en Ejea

Diversidad de especies arbóreas junto a infinidad de plantas y arbustos  protegen y rodean el espacio más emblemático del barrio de La Llana y pronto, de la localidad de Ejea.
La visita del consejero de Medio Ambiente, Alfredo Boné, con el alcalde de Ejea, Javier Lambán, al parque lineal ha servido para dar el último retoque a un espacio excepcional que dentro de poco más de un mes estará dispuesto para su inauguración. Boné ha recalcado que la inversión, cercana al millón de euros, es toda una apuesta del alcalde de Ejea por desarrollar, según este, el  espacio urbano situado al sur de la localidad.
El arquitecto técnico ejeano Alberto Díez Samper y el encargado de obra Daniel Sanz Trullen están al frente de los trabajos que realiza la empresa Jesús Benavente y son quienes han facilitado los datos técnicos de esta obra que coordina el arquitecto municipal Rafael  Martínez García. Las plantaciones están diseñadas  con especies adaptadas al entorno y para que tengan variedad de coloridos y perfumes en las diferentes estaciones del año.
La inversión que se esta realizando  presenta la mejora del entorno del embalse con escolleras, pasarelas sobre el agua, un escenario, diques y una acertada iluminación con leds en todo su entorno que, además de darle espectacularidad, respeta al máximo la convivencia con las numerosas especies que habitan y anidan en la estanca.
La estanca de El Gancho data, originalmente, del siglo XVII y sirve para regular y garantiza el agua de riego a parte de la huerta vieja de Ejea. Siempre se le ha considerado un entorno urbano por su proximidad y por  el uso lúdico, paseo y pesca, que ha proporcionado a la población local.
Esta actuación es la primera que se enmarca en el proyecto de la Ciudad del agua y que tiene una continuidad en  Aquagraria y la del pabellón ferial que ya están levantando su estructura.
 Ejea posee un amplio periplo de láminas de agua además de los nuevos embalses reguladores de fincas. Los más significativos son la Estanca de El Gancho, el embalse de San Bartolomé, Bolaso, Moncayuelo, El Sabinar, Añesa, Escorón, Pilué, Laverné vieja, el nuevo embalse de Laverné, Sopeña o Malvecino, entre otros. La tradición de la zona en embalses se remonta a tiempos  ancestrales en los que la regulación de los Arbas o de aguas endorreicas de este páramo.