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Debido a una epidemia de cólera sufrida por la población ejeana entre 1771 y 1773, los habitantes de la localidad se vieron realmente impotentes ante las muertes de sus vecinos, ya que el sistema sanitario de la época todavía era muy deficiente. En el siglo XVIII, la sociedad era claramente religiosa y por eso, se decidió sacar a la Virgen de la Inmaculada Concepción por las calles de la villa, para rogarle la curación de la enfermedad. Más tarde, la remisión de la epidemia se atribuyó a un milagro realizado por la Virgen y desde entonces, los ejeanos prometieron no olvidarse de este hecho milagroso celebrando la festividad el 14 de enero, día en el que la Virgen recorrió la villa en procesión.
Tradicionalmente, esta fiesta siempre se ha celebrado de una forma religiosa, pero desde el año 2007, además de la conmemoración religiosa, se organizan unas jornadas de sensibilización turística, en las cuales se realizan visitas guiadas gratuitas por el casco histórico de la localidad junto a numerosas actividades culturales de gran interés.
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